—Tinga, ¿Qué haces despierta? —Dice su mamá.
—Muero de hambre. —Dice Tinga. A lo que su mamá responde. —Eso es porque no
quisiste comer lo que preparé para cenar ¿Recuerdas que te fuiste a la cama sin
cenar, Tinga?
—¡Fuchi! No me gustan las verduras ¡Qué asco!
— ¡ Tinga, no seas grosera me pasé horas cocinando!
—Yo quiero algo dulce, como pastel o donas o unas deliciosas galletas.
—Sí Tinga, pero eso es lo que quieres todos los días. —a lo que Tinga
responde con voz de malcriada— ¿Puedo agarrar una dona? —Está bien Tinga, pero solo
una . Ve rápido porque mañana hay
escuela y hay que dormir. —¡Ay! Esas donas se ven deliciosas mmmm vengan a mí
donas, vengan a mi pancita mmm ¡delicioso! —
Lo que su mamá no vio fue que Tinga no agarró una dona, o dos, o tres sino ¡
cuatro donas! Y un pedacito de otra, más leche con chocolate pero no solamente un
vaso, dos vasos , tres vasos, tomó el bote entero. Tinga disfrutó hasta la
última gota — ¡Delicioso!
—A la mañana siguiente, alguien toca a la puerta, es la mamá de Tinga.
—Tinga ya levántate que no vas a llegar a tiempo a la escuela. —A lo que Tinga responde —No me siento bien, me duele el estómago. —De repente se escucha un ruido, es
el estómago de Tinga guruguru —¿Qué fue eso Tinga? ¿Estás bien? —No mamá creo que— Tinga vomita incontroladamente. —¡Ay, Tinga! sácalo todo ¡Oh no! de seguro fue por lo que cenaste. ¡Ah! Tinga siempre es lo mismo. —Tinga expulsa lo que le había hecho daño, el exceso de azúcar. Su mamá la deja descansar. —No te preocupes corazón, no irás a la escuela, estás enfermita. Acuéstate y descansa, bueno adiós.
Más tarde, su vecino Mario le hace una visita para entregarle la tarea. — ¡Hola, Mario!—¡Hola, Tinga! ¿Cómo estás?— Un poco enferma —Sí, ya veo.
Toma, te entrego la tarea de matemáticas, la tarea de historia, la tarea de español, y la tarea de arte. — ¡Oh! Cuánta tarea. Muchas gracias, Mario. —Ahora platícame ¿Qué fue lo que pasó? —Pues verás en la cena tenía mucha hambre y había unas donas glaseadas de chocolate, de fresa, rellenas de chocolate.—Sí, sí, pero sabes que eso no está bien comerlo todos los días.— Yo sé, pero era lo único que había tú sabes. Ese es tu problema, no llevas una alimentación balanceada ¿Cuándo fue la última vez que comiste una fruta o verdura? — mmm pues verás hace como un día no, un mes jeje no recuerdo. —¡ay, Tinga! Ven te voy a enseñar un truco , vamos a la cocina. —Tinga y Mario se dirigen a la cocina— Mira los vegetales saben mejor cuando les pones algo que a ti te gusta como la ketchup o cátsup, hay muchas frutas y verduras deliciosas como las uvas, los litchis y pues las típicas manzanas deliciosas, claro tú puedes decidir qué ponerle a las frutas. Por ejemplo a mí me gusta mucho ponerles un poco de chile mmmm delicioso —¡Qué ricas frutas!—Sí, sí pero recuerda que tampoco hay que comer tanto ¡Cuidado!— Tinga come desmesuradamente las frutas. A lo que Mario replica —¡Solamente un poco! en exceso todo es malo. —Ahora te toca a ti amigo lector ¡Abre la boca!


