Había una vez una niña llamada Peppa
Pig que tenía una mejor amiga llamada Chamoy. Chamoy y Peppa estaban de
vacaciones en el bosque. Era un lugar hermoso así que decidieron dar un paseo.
Aunque el calor era insoportable eso no las detuvo. Además, no habían tomado ni
una gota de agua en horas pero caminaron, caminaron y caminaron.
Pero de repente alguien no se sintió
muy bien, era Chamoy.
— ¿Chamoy qué pasa?
— ¿Qué tienes?
— No sé, me duele la cabeza y creo que
voy a vomitar y mis pies me duelen mis hermosos pies
— Oh no te preocupes regresaremos lo
antes posible. Ah ¿escuchaste eso? —De repente se escucha un aullido — ¡Auuuuuuh!
— No, no escucho nada Peppa.
— ¿Segura que no escuchas nada? Bueno acuéstate
un momento regresaremos en unos momentos no te preocupes. Ah ¿Escuchaste otra
vez? —Se escucha de nuevo el aullido— ¡Auuuuuuh! —Tal vez no sea nada.
— Sí tienes razón abrázame Peppa.
— Toma mi mano Chamoy, no pasa nada. —Y
por tercera vez se escucha el aullido — ¡Auuuuuu!
—Peppa vamos a regresar.
—Ah claro sí, sí, sí, sólo hay un
problema, no sé dónde está la cabaña y jeje. Pero ¿qué habrá sido ese sonido? ¡Ah!
— Peppa se voltea y encuentra en frente de ella al lobo Feroz. Nerviosa
contesta—Hola buenas tardes señor lobito.
—Hola niña, no tengas miedo —el lobo dándose
cuenta de su voz amenazante la cambia por una más amigable — digo hola niña no
tengas miedo. Sé que los lobos tienen una mala reputación debido a esos cuentos
bobos de Caperucita y Los tres cerditos pero yo soy diferente, soy un buen lobo
me gano la vida vendiendo dulces, um en serio confía en mí no hay nada qué
temer cambia esa carita ándale. Mira tengo aquí unos dulces hermosos ¡míralos!
un dulce de uva, un rico dulce, una paletita ¿Te gustan las paletas Peppa? digo
cerdita que no conozco. —Lo que no sabía el lobo es que a Peppa le encantaban
los dulces. Hacía lo que fuera por uno de ellos, era el punto débil de Peppa,
así que Peppa a pesar de todo lo que le había dicho su mamá y su papá, decidió
tomar un dulce —solo uno—dijo ella.
— ¡Oh claro! Toma este de naranja.
—Oh muchas gracias lo guardaré en mi
bolsa aquí, lo comeré en unos minutos más así que me retiraré muchas gracias
señor lobo.
—No, no no ¡Cómelo ahora niña!
—Señor ¿Por qué quiere que lo coma
ahora? se comporta muy raro.
—Cómelo ahora, ¡ah vamos cómelo no pasará
nada! te lo prometo solo uno, un dulce
—Está bien, suélteme no me toque. Ok
comeré el dulce. Se ve como cualquier otro dulce no creo que haya ningún
problema. ¡Mmmmm! se ve delicioso me encantan los dulces —Peppa engulle el dulce
de naranja—mmmm naranja deliciosa y rica naranja—de repente Peppa no se siente
bien—Me siento rara como que me quiero dormir qué raro. Voy a cerrar los ojos
solamente un poquito. Lobo buenas noches
—Jajaja niña tonta comiste mi dulce
caíste en mi trampa ahora sufrirás las consecuencias. —Peppa está tan dormida
que comienza a roncar— Está completamente dormida, es momento de hacer mi
movimiento. Nadie vendrá a buscarla en medio del bosque jajaja. Te voy a comer.
Una mordidita a la cerdita—El lobo está a punto de comerse a Peppa, cuando de
repente llega Chamoy.
— ¿Qué está pasando? ¡Peppa noo lobo
malo me las pagarás! mi amiga. Peppa no te preocupes yo te salvaré. Muy bien ¿qué
puedo hacer? Piensa Chamoy sí piensa, mira una piedra sí tómala y vamos ¿Dónde
está? no una piedra más grande esa es muy pequeña ¿Dónde hay una piedra grande?
¡No te saldrás con la tuya lobo apestoso! —Chamoy encuentra una piedra muy
grande y la toma—Ah está muy pesada, no importa, salvaré a Peppa. A la una, a
las dos y a las tres —Chamoy lanza la piedra al lobo—Toma esto lobo apestoso.
— ¿Qué está pasando niña? ¿Qué es eso?
¡ah mi hocico con cuidado no! — El lobo llora — ¡No niña mala niña mala me las
pagarás! ¡Ah mi boquita!. No, tengo que irme de aquí está niña es peligrosa.
Corre, corre perrito corre con tus patitas corre, corre ¡aah niñas tontas!
Peppa ¡no! ¿Qué fue lo que te pasó? ¿Por
qué estás dormida? De seguro hiciste algo tonto no te preocupes Peppa, yo te
salvaré. Veamos ¿dónde estaba la cabaña? Si pudiera recordar dónde está la
cabaña. Está bien no importa el musgo crece hacia el sur. —De repente Peppa se
despierta— ¡Peppa te despertaste!
— ¡Ay! ¿Qué pasa por qué me dormí? ¿Qué
está pasando? Eso está muy raro. Ese dulce estaba delicioso ¿A dónde se fue ese
lobo amable?
—Peppa no vuelvas a hacer eso, me
asustaste mucho.
—Ah disculpa.
—Lo bueno es que despertaste, tenía
mucho miedo. Qué bueno Peppa ahora podemos regresar. Regresemos lo antes
posible. No te preocupes, creo que sé en dónde está la cabaña. ¡Corre vamos! —Chamoy
canta— No consumir dulces de extraños no, ¡No! ¡Nunca! —Las dos amigas regresan
sanas y salvas a la cabaña.
Y colorían colorado —Pero, de repente,
el lobo aparece. —
—Este cuento no se ha terminado ¿Niños
quieren un dulcecito? ¿Uno de naranjita bien rico?
Fin
